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Cuentan que hace mucho timepo atrás, las damas más antiguas del reino donde está el Castillo de Cristal, que la tristeza que tiene la Princesa Mamá es porque los valores humanos que “imaginó” en el caballero que la cortejaba nunca existieron. Siempre las palabras eran bonitas y coordinadas, su encanto era mágico, su andar era chueco pero interesante, su aparente capacidad era una copia de un caballero que suele cabalgar por el valle vecino.

Los comentarios eran variados y con mucho ruido entre los aldeanos que frecuentaban el lugar, cuando notaron que el vientre crecía y una vida se gestaba en el cuerpo de la Princesa Rubia … ella se fortaleció en su dolor y aprendió que hay taos en la vida donde las elecciones son el arte de vivir las relaciones humanas, trató de seguir pero la angustia la invadió y reposó en su cuarto por un largo tiempo. Palomas blancas visitaban su cuarto y su Prince Morocha le regalaba más vida … pero sin encontrar horizontes se cuestionaba y culpaba de situacinoes inexistentes hasta que acudió a la mentora sabia de la región llamada Dama de la Fuerza (que tiene una sabiduría que solo da la vida misma), le aconsejó que siguiera su sentir y que en silencio iba hallar la respuesta a su dolor … que buscara en su alma la melodía del amor y allí encontraría la respuesta a su decepción.

Volvió a su castillo llena de desconcierto mientras tallaba cristales en su amplio y luminoso taller, supo que esa vida en su vientre era amor con forma humana por eso decidió caminar el camino de la familia y seguir adelante. Creó una coraza que hoy día cuesta quitarse y continuó con la vida … aprendió a gozarla sin padecerla; por esta y otras razones eligió como estilo de vida la alegría comlementada al silencio para poder escuchar lo que su alma tenía para ecirle a cada momento.

Supo que el caballero era un fantasma que había creado en base a deseos propios y que este vil sujeto solo podía causar desaliento porque estaba perdido en la vida tratando de decir quien es (imitando al Caballero de Hierro de otro reinado), envuelto en frases de antiguos sabios de la vida pero que no lograba llegar a tenerlos como estilos de vida sino como estilos de seducción a las dams que encontraba en su camino. La princesa Rubia creyó ver libertad de espíritu cuando lo miraba a los ojos, sentía que su corazón eran metales afines pero nada de eso existía sino que las campanitas eran producto de aquello que anhelaba en un camino equivocado.

Los invitados al banquete de celebración por el nacimiento de la princesa Castaña, cantaban y danzaban con la familia real … las arpas se escuchaban desde reinos de todas partes, llegaron palomas y mensajeros que traían más y más presentes a este evento tan emocionante. Ahora la plenitud y algarabía estaban en el reino del valle donde el Palacio de Cristal comenzaba la aventura fantástica de vivir juntas las tres, aprendiendo a conocer la vida desde otra perspectiva, eligieron amarse mientras la vida les regala la posibilidad de estar juntas.

La vida es un regalo, así lo ve ahora la princesa Rubia … el caballero se desdibujó en el are cuando se había enterado de que esa beba estaba en el vientre de su mamá y eligió el camino de la indiferencia con la soberbia para nunca más aparecer. Buscó las maneras más dolorosas e inescrupulosas de desdibujar a la princesa Castaña de su vida, pero no pudo … el juez del lugar le indicó con pruebas que realizaron en la lejanía del lugar que si era sangre de su sangre, aún así continuo caminando el valle e sombras de la mentira y la traición a las palabras que promulgaba entre sonrisas que se habían convertido en ofuscaciones y mal trato.

La prince menor enfermó gravemente y jamás uiso ni le interesó acercarse para saber de ella, es una lady como la prince Morocha … son dos campanitas que cambian la melodía del reino y reflejan en sus pasos paz y felicidad. Hay rabietas pero la hiena se siente atrapado en el cuerpo del caballero apuesto que siente odio hacia esa belleza blanca que corretea por las colinas del valle SIEMPRE de la mano de su hermana y su mamá.

Le fue retirado el título nobiliario de caballero y expulsado de ese reino para siempre, de apoco se fueron cercando áreas de su vida y manifiesta su disconformidad de maneras daninas hacia la princesa Rubia y si bien a veces ella llora silenciosamente sin entender porque la maldad del ex-caballero hacia la prince Castaña es la manera de expresar su descontento. Como la esencia humana no cambia si la voluntad no colabora, cuentan las malas lenguas del reino que está atrapado en el mismo cuerpo con otra forma en campiñas cefcanas pero que sigue siendo quien No dice ser.

Imagen: Xtec

Una de mis películas animadas favoritas, es más … en mi podio del cine: Madagascar . Se las super recomiendo para aprender de la importancia de la amistad y la manera de fortalecer vínculos desde la innovación humana y no desde la altivez de intentar imponernos detrás de la frase:” hacelo así, porque es lo mejor para vos”.
Basta de frases salames y . A MOVER EL BOTE …..

En un diario de una pequeña ciudad apareció hace mucho tiempo la siguiente noticia: “Ayer la policía anunció que el señor Arturo Benavidez, un conocido viajante de comercio de esta ciudad, desapareció misteriosamente. Al momento no se sabe si está vivo o muerto.

“Los policías revisaron su casa esta mañana y descubrieron debajo de la cama un pequeño cofre de mármol, que abrieron forzando la cerradura. Adentro encontraron un sobre azul oscuro con una carta escrita en un papel amarillento. Esto es lo que decía la carta:

Si Ud. está leyendo esta carta es porque mi hora llegó. Los que me perseguían me encontraron y ya no hace falta mantener el secreto. El mundo puede ahora enterarse de lo que pasó en mi juventud. Un hecho tan horroroso que apenas puedo recordarlo sin que se me corte la respiración. Escribo para aliviar mi conciencia y para que se sepa porqué viví asustado todos estos años.

Hace mucho tiempo yo era un joven que trabajaba en el comercio de pieles y recorría, a veces a pie ya que no tenía mucho dinero, los campos y aldeas del norte en busca de mercadería.

Era una zona árida y fría, poco agradable. Casi sin árboles y con altos acantilados blancos que terminan en playas de piedra. El viento sopla con fuerza todo el año y la gente habla poco y no es muy amistosa. Para ir de una casa a otra a veces hay que recorrer muchos kilómetros.

En uno de mis viajes el atardecer me sorprendió en pleno campo. Pensé en pasar la noche en algún lugar cercano y a lo lejos vi una posada sobre el borde de la barranca, con un viejo cartel de madera colgando en la puerta. Me apuré a llegar antes de que la oscuridad fuese total.

Golpeé a la puerta y me atendió una mujer joven con un pañuelo a lunares en su cabeza. Era bonita pero sus ojos tenían un brillo extraño que en ese momento no pude reconocer.

Le pregunté si podía comer y dormir en la posada y me indicó amablemente que pasara. Señaló una tosca mesa de madera que estaba en el medio de la sala y tomé asiento en la cabecera. La sala tenía paredes de piedra, como el resto de la casa, y una gran chimenea que estaba apagada, a mis espaldas.

Dentro de la casa había otra persona, una mujer vieja con un delantal rojo, que me miraba fijamente sin decir una palabra. Aunque miraba sin mover un solo músculo de la cara, daba la impresión de que estuviera sonriéndose.

La mujer joven le dijo algo al oído y las dos se fueron hacia la cocina. Mientras se marchaban me pareció ver que la vieja le guiñaba un ojo.

Me quedé sólo en la sala y mientras esperaba mi comida me entretuve mirando al gato negro que caminaba por la sala despreocupadamente. De la cocina provenían ruidos cada vez más fuertes. Parecía que estuvieran golpeando con un martillo en una mesa. Los golpes eran cada vez más fuertes y finalmente se oyó el aullido de un gato que me heló la sangre. Algo horrible le sucedía a ese pobre animal y busqué al gato negro por toda la sala sin poder encontrarlo. ¿Qué estaba sucediendo en la cocina? Un fuerte olor a pelo quemado llegaba hasta la mesa.

No resistí la curiosidad. Me paré y caminé lentamente hacia la puerta de la cocina. Tenía miedo de asomarme y que me atraparan espiando, pero finalmente me paré detrás del marco de la puerta y me asomé muy lentamente para ver hacia adentro.

Lo que vi me dejó sin aliento. No pude olvidar esa imagen nunca más. En lugar de las dos mujeres, en la cocina había una bruja y un gran lobo, por suerte de espaldas a mí. La bruja revolvía un caldero enorme que estaba sobre un fuego en el piso de la cocina. El lobo miraba hacia adentro del caldero.

Me pregunté por un momento dónde estaban las dos mujeres y me preocupé de que les hubiera ocurrido algo malo. En ese momento me di cuenta que la bruja llevaba un delantal rojo y el lobo un pañuelo a lunares detrás de las orejas.

Mientras miraba escuché que la bruja le decía algo al lobo, pero no entendí qué. Sonaba como un rugido bajo. El lobo levantó la cabeza hacia el techo y aulló de un modo que hacía erizar la piel. Aterrorizado por lo que acababa de ver, retrocedí lentamente y, sin saber qué hacer, me volví a sentar a la mesa.

Un momento después volvió la mujer joven y rogué que no se diera cuenta de lo

asustado que estaba. El corazón me latía rápidamente. La mujer dejó un tazón de sopa y una cuchara enfrente de mí y se alejó unos pasos. Se paró a mis espaldas, donde no podía verla.

Tomé la cuchara y me di cuenta que me temblaba la mano. Revolví lentamente el líquido oscuro y espeso que me habían servido. No me atrevía probarlo. Para ganar tiempo, me di vuelta para mirar a la mujer y le pregunté, en el tono más inocente que pude, si había escuchado los extraños ruidos: los martillazos, el chillido del gato y el aullido del lobo.

Me contestó que no había escuchado nada. Y mientras se reía me dijo que en esa zona había muchos lobos. Que tenía suerte de no tener que caminar de noche por el campo.

Termine su sopa. Su habitación está lista – dijo, mientras se alejaba de nuevo.

La miré mientras caminaba hacia la cocina y descubrí que debajo de su larga falda asomaba una gruesa cola de lobo.

En cuanto desapareció miré rápidamente hacia la puerta de entrada, que estaba a unos cinco metros de la mesa. Me pregunté si estaría abierta y calculé cuanto tiempo podría tomarme correr hasta ella y abrirla, antes de que se dieran cuenta la bruja y la bestia.

El miedo no me dejaba moverme. Tenía miedo de quedarme en esa casa y miedo también de intentar escapar y que me atraparan. Escuché cómo desde la cocina llegaba el sonido de las garras del lobo que caminaba ansioso sobre el viejo piso de madera de la cocina. Parecía como si estuviera esperando su momento para atacar.

Algo comenzó a hervir en una olla. Lo supe porque se escuchaba el ruido de las burbujas que reventaban en algún líquido espeso y un penetrante olor a podrido llenó toda la casa.

Inspiré profundamente y tiré hacia atrás la silla, tratando de no hacer ruido. Caminé en puntas de pie hacia la puerta. En la mitad de la sala una madera crujió cuando la pisé. Cerré los ojos y esperé lo peor. La voz chillona de la vieja llegó desde la cocina: “¿Terminó su sopa?”. Me di cuenta que desconfiaba. Imaginé que en pocos segundos estaría entrando en la sala nuevamente.

Abrí los ojos y giré la cabeza hacia atrás, justo a tiempo para ver cómo la bruja salía de la cocina y me miraba con ojos de furia. Corrí hacia la puerta rogando que no estuviera cerrada con llave. Tomé el picaporte, lo giré y tiré con fuerza hacia mí, pero la puerta no se abrió. Me sentí perdido. La bruja estaba tan cerca de mí, que casi podía rozarme con sus huesudas manos.

Entonces la vi. Una ventana lo suficientemente grande para que pudiera pasar por ella, estaba a la izquierda de la puerta. Aunque estaba cerrada, no tenía rejas y el postigo de madera estaba abierto.

Corrí de nuevo, esta vez hacia la izquierda, me cubrí la cara con el brazo y salté hacia la ventana, rompiendo el vidrio y cayendo del lado de afuera de la posada.

Me levanté rápidamente y me sacudí algunos vidrios mientras comenzaba a correr por el campo, tropezándome a cada rato porque era una noche sin luna y no se veía nada. Corrí por horas hasta que me aseguré que ni la bruja ni el lobo me seguían. Al otro día llegué caminando al pueblo más cercano.

Nunca le conté a nadie esta historia. Sólo pude escribirla en esta carta y espero que alguien la lea cuando me hayan encontrado.

“No se sabe qué sucedió con el señor Benavidez. En los últimos años vivía encerrado en su departamento. Decían sus vecinos que temía que alguien lo encontrara. Nunca le explicó a nadie quién lo estaba buscando.

“Los mismos vecinos denunciaron ayer que en su casa se habían escuchado ruidos de golpes y peleas en la madrugada, aunque nadie se atrevió a entrar o llamar a la puerta. Esta mañana, cuando la policía entró, sólo encontró su ropa prolijamente doblada sobre una silla en su cuarto. En el piso estaban tirados un pañuelo a lunares y un gran delantal rojo.”

Fuente: en piyama

conta-cuentos-copados

Había una vez una mujer poco convencional que vive en un Palacio de Cristal con dos bellas princesas, en el Reino de la Aventura de la vida … hay muchos caminos donde cada una de ellas es plenamente libre y feliz en su habitación (su mundo, su espacio) … hay una brisa de unión que enlaza el vínculo que la vida les regaló entre ellas: una mamá halagada porque sus hijas la eligieron como co-piloto de vida.

Asi en el aprendizaje de la vida donde hay diversos taos para poder disfrutar, el estilo de vida en este reino es el canto, la danza y el arte de la creatividad … las puertas no están cerradas nunca porque la libertad y el respeto son códigos de este lugar. Cuando un aldeano se acerca con amigos/as se celebra la vida mientras el sol resplandece en el alma de cada habitante y el espíritu de la alegría colabora como una herramienta 2.0 de la tecnológica vida.

Los motivos de gozar cada instante son amplios como los horizontes que puedes imaginar (crear) desde la colina principal del valle que rodea el castillo, es la inmensidad lo que otorga libertad … mirar el cielo en silencio y poder hablar con la mirada … la pausa en el hablar y la comprensión al escuchar … el abrazo lo que regala paz … el equilibrio lo que le otorga melodía al alma para poder danzar en armonía. Las bellas princesas viven complementadas y combinan sus cualidades / capacidades para poder construir día a día un vínculo en el arte de vivir la relación, es cierto que a veces la princesa adulta se molesta porque siente que su corazón está herido y es allí donde las princesas menores decoran con sonrisas, el castillo huele a jazmín y el valle está lleno de flores con aromas diversos … y cuando las princesitas dejan en sus rostros algunas lágrimas es el momento que la prince mayor canta un mantra para que la paz vuelva al reino.

En el día de hoy, 13 de noviembre nació en la aldea de ese reino un proyecto que se llama: Cuenta Cuentos Copados … si !!! Una mañana de primavera estaba todo el pueblo compartiendo un poco de música que tocaba Lady Sol en su arpa, de pronto surgió en la meditación la propuesta de la prince Virtual … crear entre todos los que quieran participar el libro de cuentos 2.0 .

Si te gusta escribir, si lo hacés o si querés empezar a liberar tu interior las princes y el reino entero te invitan a utilizar las herramientas colaborativas que tengas en tu aldea, en tu lugar, en tu espacio para poder entre todos disfrutar de la compañía de los otros de esta manera.

Como bonus track hay dos canciones que dan felicidad plena a tu espírituu / alma y cuerpo: Healding hands de Elton John y Celebra la vida de Axel.

Imagen: La coctelera

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